Blog de JOSÉ LUIS ESPARCIA

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Noticias y comentarios personales

CANCIÓN HÚNGARA

Escrito por joseluisesparcia 13-08-2014 en Poesía. Comentarios (0)
  • Alhama de Aragón, 10 agosto 2014 (concierto y tenor) 

Era tan solo una triste canción.

Canción húngara en la que no quisiera

contemplarte como eres o fuiste.

Lamento que es humano,

pero que construye alas de ángeles,

como el mar las olas inevitables.

En el hondo lamento

veo las noches que unen a todos;

ni países, ni fronteras, ni laudos

divinos entre seres que se aman.

Un lamento que es aire necesario,

aunque en él, a veces, venga la muerte

a disputarse la vida que vence.

La noche es cómplice y lleva la voz

al confín del deseo;

pero este dolor no duerme, es joven

y anhela la aventura.

Solo una canción triste

que nació desde el frío

que llegaba hasta el centro

del pecho de la tierra,

porque el cielo, desde hace mucho tiempo,

abierto está,

sangrando sin medida.

JOSÉ LUIS ESPARCIA

MALDITA GENTE DE PASO

Escrito por joseluisesparcia 25-05-2014 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Me permito tomar prestado el título del genial Javier Marías, que ya lo utilizó, en su momento, para un artículo muy certero.

La gente de paso en política, en España (y otros países), son todos los que acceden a ella, por mucho que una gran parte no acepte a priori el carácter pasajero de su actividad. Y es esa no aceptación y los propósitos perpetuadores los que condicionan sus modos e actuación y sus decisiones, que, a su vez, condicionan la vida diaria y el futuro de la ciudadanía.

Desgraciadamente, cuando se accede a gestionar políticamente un ámbito determinado, y el planteamiento se refiere al corto plazo del periodo entre elecciones, el resultado más frecuente suele ser, llegado el momento, el abandono de la política por concejales/as, consejeros/as, ministros/as y hasta presidentes/as, dejando atrás paisajes dantescos que tardan más o menos tiempo en aflorar según la coyuntura. El paisaje dantesco se basa, sobre todo, en la incapacidad financiera de los organismos correspondientes: untamientos, Comunidades Autónomas y Ministerios, y, por tanto, en el traslado a los ciudadanos más humildes y trabajadores de las consecuencias en forma de menos y peores servicios, de más cargas impositivas y de más dificultades para acceder a derechos constitucionalmente y moralmente básicos: la vivienda, la alimentación, la salud, la educación y el trabajo digno; todo ello con un objetivo discriminatorio de evidente clasismo.

Gente de paso que hace uso de la terrible inmunidad de que gozan, para provocar el despilfarro de lo público y, en demasiados casos, para salir de la política con ingentes ingresos económicos que no hubieran obtenido en su trabajo habitual, si lo tienen.

Maldita gente de paso la que no ejerce su óbligación de servicio al colectivo y decide enriquecerse económicamente a título individual caiga quien caiga, pidiendo que la democracia se limite al voto cuatrienal y no a la participación ciudadana frecuente.  Afortunadamente, algunos políticos entienden la política de otro modo, démosles la confianza.


JOSE LUIS ESPARCIA



VOLVEREMOS A CRECER SOBRE PIES DE BARRO

Escrito por joseluisesparcia 25-05-2014 en OPINIÓN. Comentarios (0)

 

El Mundo
 "Crece el número de ricos en España pese a la
crisis económica"

 

eldiario.es

"La pobreza infantil en España alcanza al 26,7% de los menores de 16 años"

Expansión

Banco de España: "la economía española se estabiliza oincluso crece levemente en el tercer trimestre"


Lo más negativo de ciertas sectas y de ciertos líderes, no es la reiterada intención de conseguir mediante el engaño consciente fines sectarios y fines personales. Lo más negativo es que acaban por conseguirlo. Podríamos pasar muchas vidas criticando,  reprochando y vilipendiando a quien así actúa; pero no conseguiremos nada si somos incapaces de construir la verdadera barrera que puede detener a tales seres corruptos material y moralmente. Y esa barrera se llama intelecto, usar el intelecto para resistir, mediante la reflexión y la cultura, a la credulidad que quieren inocularnos mediante la credibilidad que quieren transmitirnos quienes piensan que la vida es un rango de años que debemos pasar construyendo primero una economía fuerte para, después, construir el
resto, es decir, las vías de satisfacción material e intelectual de las personas: alimentarse, vivir dignamente, poder expresarse libre y críticamente sin temor a ser encarcelado o represaliado en el trabajo, en la política, en la sociedad en general. En definitiva, disfrutando de la aún utopía llamada Democracia. Y para ello, como digna señal de su pureza, hacen algo que llaman Constitución y lo convierten en el sacro libro de su inmunidad ante la sociedad. Una Constitución reiteradamente violada por quienes dicen defenderla, y reiteradamente mancillada por quienes dicen tenerla como algo sagrado. La economía, en este caso, al no estar supeditada al ser humano, sino que lo supedita, se convierte en el arma más poderosa no de la acción democrática, sino del mero ejercicio del propio poder. Es por ello que las batallas históricas no han sido por la extensión de las ideologías, sino que lo han sido por la implantación de sistemas económicos, y en todo caso por la supeditación de la libertad personal y colectiva a la acción de los llamados "mercados". Por desgracia, cuando hablamos de arte y cultura, lo hacemos también en clave de valor en subastas o de difusión mercantil. Por ello, cualquier solución que ahora nos quieran vender a modo de "crecimiento del PIB" (inversores volátiles), "disminución del desempleo" (trabajos precarios e indignos), "control del déficit" (sufrimiento de colectivos débiles e indefensos), "liberalización de ciertos servicios públicos (que no es otra cosa que dejar al enfermo a merced de los buitres)", "precarización de la educación" (fábrica de futura miseria o emigrantes), etc. no es más que un gran CRECIMIENTO SOBRE PIES DE BARRO, que no resistirá la competencia de países con menos escrúpulos para humillar a sus ciudadanos, que no resistirá la fatiga de especuladores que buscarán países amantes más jóvenes y sensuales a los que entregar su dinero nómada para recibir favores más agradables y sustanciosos, que no resistirá el hartazgo de una sociedad nacional desesperada por la inanición real y por la falta de identidad humana que provoca la miseria.

Lo comprobamos desde 1998, con leyes que animaban a los mercados a prestarnos lo que no podríamos devolver, con leyes que animaban a los especuladores inmobiliarios a construir esos grandes pies de barro que se han  desvanecido bajo la riada de la desinversión, de la falta de preparación de nuestros ciudadanos para competir, de la posición educativa a la cola de Europa y del Mundo, y, sobre todo, de la gran CORRUPCIÓN material y moral que nos coloca a la cabeza en Corrupción. Es la realidad que ofrecen las cifras, pero es también la realidad que ofrece la política de nuestros gobernantes de ayer y de hoy. Crecimos gracias a la ayuda de Europa próspera, y ahora descubrimos que nos dieron peces, pero no aprendimos a pescar. ¿Qué piensan de esto los millones de trabajadores sin trabajo, los millones de personas en la miseria, los millones de trabajadores humillados por la precariedad y la amenaza? Al fin y al cabo, cuando el cuerpo se derrumbe sobre los pies de barro, los buitres habrán volado.

José Luis Esparcia 



GRACIAS, ARMANDO LÓPEZ SALINAS

Escrito por joseluisesparcia 25-05-2014 en OPINIÓN. Comentarios (0)

 

Cuántas flores para alguien

que no amaba el florilegio.

Pero su indumentaria roja fue

porque la sangre se negó a ser dócil.

Y no rechazó la mirada líquida

de los días que alejaban

la luz para que nada se exaltara,

para que nada aullara tras ser justo.

Su tiempo era sinónimo de altura

sobre los cauces de la rendición.

Cuánto echaré de menos aquel gesto

intrépido y confiado del aire

armando su decidido esqueleto,

su planta arengando las

flores dormidas del alma.

Cuántas flores para alguien

que tanto amó la llanura despierta

y el aroma tan fiel de la verdad.

Cuántas flores, y me parecen pocas.

José Luis Esparcia



CRÍTICOS

Escrito por joseluisesparcia 22-05-2014 en OPINIÓN. Comentarios (0)


Tengo un amigo, el mejor crítico, en mi opinión, de poesía en España. Tiene el arte de Al-Mutamid: versificar mientras enseña el brillo de una daga que a veces es necesaria para poetas como yo, que queremos llenar las estanterías antes que llenar las páginas de versos como es debido, no como se quiere, sino como se debe. Mi amigo reclama seriedad, y la practica; pero él sabe que la seriedad, en España, tiene un gran peligro para la economía: que nos dé un día por detraer tiempo de los grandes eventos futbolísticos para disfrutar y aprender de los relojes de arena que Machado o Unamuno solían fabricar en el alma de sus lectores: pasar con lentitud, pero irremediablemente. Mi amigo es un ángel.